Editorial: Algo que nos une PDF Imprimir
Escrito por Luis José Vigil-Escalera Quintanal   
Lunes, 14 de Marzo de 2011 00:00
Cuando en el año 1990 comencé a echar monedas en la expendedora FRAMA 660 que estaba ubicada en uno de los vestíbulos del Palacio de Comunicaciones de Cibeles (hoy en día para desgracia de los amantes de la filatelia convertido en el Ayuntamiento de Madrid); para sacar alguna serie con valores para franqueo local, nacional, a Europa e internacional; ya que me resultaban simpáticos esos papelitos en los que sirviendo para enviar correspondencia a cualquier lugar, yo podía elegir el importe aunque fuera siempre sobre el mismo soporte.
No pensaba que en mi estaba naciendo una gran afición a los sellos de valor variable, que  va camino de 21 años y que se acrecentó en 1992 con la aparición de las expendedoras Klüssendorf y las primeras balanzas de impresión térmica Epelsa ET-CB.
Estaba loco de contento con esos papelitos, que aunque todos parecían iguales, cada uno tenia un sentido y vida propia, por lo que “arrejuntaba” todo lo que caía por mis manos.
Así transcurrieron los años con visitas periódicas a Cibeles o a las oficinas de correos en las que ya empezaban a funcionar esta maquinas para ver que novedades iban apareciendo y poder hacerme con ellas.
No se que me pasaba con estas “etiquetas”, que cuando iba de vacaciones o viaje a cualquier lugar de nuestra geografía, lo primero que hacia era visitar la oficina de correos para ver que modelo tenían funcionando o si estas incluían algún error o variedad de impresión; y era como encontrarme con un tesoro para ir incluyendo piezas a mi colección.
Pero fue en el año 2003, cuando me di cuenta de que esta afición era compartida por otros “locos” y de que a mas personas les pasaba lo mismo que a mí; a través de Internet descubrí que se estaba empezando a formar un club para reunir a todos los coleccionistas de sellos de valor variable y ese era el Club Español de Coleccionistas de Estampillas (CECE).
Entre en contacto con Mario, Antonio, Ernesto, Salvador, etc., nombres que empezaron a ser habituales en mis contactos de Internet y que se fueron convirtiendo en rostros, ya que empezamos a ir conociéndonos en nuestras “quedadas” y reuniones esporádicas.
Pero lo que mas me impactó de aquella época fue el haber entrado en contacto con Luis Vigil al que veía como un superhombre, ya que se multiplicaba  para atender los Chat, la Pagina Web, la documentación que se precisaban para que nos convirtiéramos legalmente en un Club, etc.; y sobre todo por ser un gran, gran amigo, mío y de todos los que empezamos a formar parte de esta familia que es el Club CECE.
Posteriormente desaparecieron (esperemos que momentáneamente) los sellos de valor variable y nuestro Club empezó a tener menos actividad y algunas “ratas” abandonaron el barco ya que en su corteza de miras no alcanzaban a ver el gran futuro de nuestras colecciones y de que todo el material que hemos ido acumulando o guardando puede ir estudiándose y formar bonitas colecciones (aunque solo lo sean para su propietario).
Ahora hemos entrado en un tiempo de reflexiones y de ampliar las posibilidades de un Club que gracias a todos los pioneros, nos hemos encontrado en perfecto funcionamiento y con el que vamos a seguir dando “guerra”.
Por todo ello y tras los últimos cambios en la directiva del club para intentar afrontar los muchos años que nos quedan por seguir con esta afición o “locura” nuestra, ya que lo que esta tan hondo en nuestro corazones es imposible que se pierda; no puedo hacer otra cosa que decir en voz muy alta MUCHAS GRACIAS DON LUIS, por tu tiempo, tu dedicación, tu altruismo y sobre todo por tu desinteresada amistad.
Que no se pierda nunca, eso que nos une.
Pedro Rovira
 
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