La rareza en los SVV. PDF Imprimir
Sábado, 06 de Noviembre de 2010 19:52

Hace tiempo que nuestro Club inició la discusión sobre el índice de rareza de los sellos de valor variable. Fueron largas y acaloradas las discusiones para establecer un método con el cual poder dar un índice de rareza a cada pieza, a cada variedad, a cada error, e igual de largas y acaloradas, lo fueron de infructuosas, porque después
de largo tiempo de discusión, fuimos incapaces de llegar a un acuerdo, es más, ni a un principio de acuerdo.

¿Qué es raro y que no es raro?, y, ¿Cómo se establece esa rareza?

Estas dos son las importantes preguntas que debemos responder y hoy vamos a intentar acercarnos a una respuesta para ambas.


¿Cómo se establece la rareza en filatelia? Pues como en todos los ámbitos de la vida, a menor numero de objetos existentes, mayor es la rareza del objeto. Y aquí viene ahora la primera pregunta ¿Qué es raro en los SVV?


Es evidente que por el numero de unidades emitidas de cada uno de los modelos que se convirtieron en SVV, lo mas raro son los Calpe y Onda, de los cuales “solo” se fabricaron 100.000 etiquetas. Estas “solo” 100.000 etiquetas me obligan a hacerme otra nueva pregunta, ¿a razón del numero de etiquetas fabricado y el numero de coleccionistas es cantidad suficiente  para decir que son lo más raro que hay en SVV?, la respuesta es muy clara, NO.


Yo creo firmemente que todos los coleccionistas de SVV españoles tenemos en nuestras colecciones un Calpe y un Onda al menos, y que ahora mismo no constituyen el paradigma de la rareza en lo que se refiere a los sellos de valor variable. Ahora  bien, ateniéndonos a otros parámetros es muy posible que algún Onda o algún Calpe constituyan una auténtica rareza filatélica. Por ejemplo uno de estos ejemplares en sobre certificado cuya etiqueta de control también se corresponde con un Onda o un Calpe, no sabemos cuantos hay, pero muchos menos que sueltos, si tuviéramos un censo de las piezas que conocemos igual nos llevamos alguna sorpresa, más de una, seguro.


Algunas piezas que si parece que son realmente raras y que no parecen contar con una cantidad ingente de material son por ejemplo el Literatura con el corte de seguridad invertido y el Globo Terráqueo claro, también con el corte de seguridad invertido, pero ya menos que el primero pues conocemos la existencia de más piezas.


En cuanto al tipo de impresión de su valor facial cabe destacar aquellos ejemplares que son de cuatro dígitos ya sean en pesetas o euros, y no teniendo en cuenta para esto las impresiones producidas por las Epelsas ET‐BC, primeras que se instalaron, ya que fueron alrededor de 2000 las que al final prestaron servicio. En pesetas porque son los llamados “de transición al euro” y aunque se conocen bastantes, es muy posible que de algún modelo podamos contar con los dedos de una mano los existentes. Y los de euros que aunque ya se conocen más modelos, también es posible que algunos, ya sean anchos o estrechos, no existan tantos.


Hace un momento nombrábamos las Epelsas ET‐BC y decíamos que su impresión era de 4 dígitos, y así era, pero no olvidemos que en algún momento de las historia de estas maquinas, alguna de ellas estuvo configurada para imprimir en 5 dígitos, algo realmente extraño y de los cuales se conocen muy pocos ejemplares, tan pocos como que entre todos los modelos es muy posible que no lleguemos a 10 ejemplares conocidos.


Después de puestos todos estos ejemplos se hace más evidente que antes, que la rareza no radica en la mayor o menor cantidad de etiquetas emitidas, si no que tendremos que valorarlo con la inclusión de un parámetro más como lo es el tipo de impresión de su valor facial.


Repasando nuestras colecciones o archivos también nos podemos dar cuenta de que puede haber un factor muy interesante, bajo mi punto de vista, que puede darnos un grado de rareza muy superior si tenemos en cuenta los posibles errores en el proceso de fabricación, como pueden ser los desplazamientos horizontales o verticales de la imagen por el famoso error de corte de los troqueles, o los errores de impresión de los colores por su desplazamiento a la hora de suministrar un color determinado al papel base.


Pero algunas veces nos encontramos con ejemplares en los que se dan cita varios de los factores anteriormente dichos, un autentico compendio, que aumentan de forma exponencial la rareza de ese ejemplar que los contiene, constituyéndose en una joya para cualquier colección que se precie.


Los errores de impresión de las maquinas son origen de muchos errores, a cual más variopinto, incluso alguno verdaderamente espectacular. A veces estos errores los consideramos menores, pero no dejan de formar parte de nuestro coleccionismo y por lo tanto también has de ser tenidos en cuenta a la hora de intentar esclarecer el asunto de la rareza. Desde el famoso “CONTROL CALIDAD”, pasando por “peces cortos” o “largos” hasta un largo etcétera hacen las delicias del coleccionista de SVV. No todas las máquinas produjeron errores, todo dependía de sus averías y la manera de repararlas que hacían los técnicos, pero si al igual que en filatelia tradicional la mano del hombre podía alterar la impresión de los efectos postales y constituir autenticas rarezas, no menos hay que considerar las averías de las máquinas y sus reparaciones, que a veces daban auténticas joyas en nuestro campo.


Después de todo lo dicho hasta ahora y viendo la multitud de factores que pueden influir en el establecimiento de un índice de rareza claro para los SVV, no es de extrañar que hasta ahora no tengamos un consenso sobre el asunto. Si esto hubiese sucedido hace 100 años estoy seguro que ya tendríamos un poco más de idea de cómo establecer el índice de rareza. No es así, y así debemos de continuar hasta que aparezcan colecciones que incluyan piezas poco vistas en este ámbito, lo que esta muy claro es que si todos los coleccionistas de SVV se empeñan en guardar sus colecciones para si y no mostrarlas en exposiciones, será prácticamente imposible que las personas encargadas de valorar esas colecciones tengan algún día idea de lo que es raro en el coleccionismo de SVV y lo que no, con lo cual se deduce que será nuestra la culpa de que los jurados no nos juzguen todo lo bien que nosotros deseamos.


En nuestras manos tenemos la solución para ambas cosas. Todos tenemos piezas que mostrar a los demás y todos podemos ayudar a los jurados a conocer nuestro coleccionismo.

Última actualización en Sábado, 06 de Noviembre de 2010 20:14
 
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