Reflexiones sobre la extensión de los textos temáticos PDF Imprimir
Escrito por Luis José Vigil-Escalera Quintanal   
Domingo, 23 de Mayo de 2010 05:48
Jesús González Herrera
Presidente de FeFiEx. Monitor Nacional de Filatelia Juvenil.
 Cuando visito una exposición, máxime si es competitiva, suelo fijarme en los detalles de las colecciones temáticas exhibidas, primero porque disfruto viendo las piezas, muchas de ellas raras o incluso únicas, hermosas todas; y segundo, porque aprendo de la experiencia de quienes saben más que yo en lo tocante a desarrollos, colocación del material, pulcritud y equilibrio estético del conjunto, y sobre todo, en cuanto a conocimientos filatélicos y temáticos. Voy a escribir sobre estos últimos, los conocimientos temáticos puestos a la luz a través de los textos didácticos de las colecciones. El conocimiento del tema que nos propone el coleccionista se exterioriza a través de varios indicadores: un plan coherente y equilibrado, desarrollo del guión empleando las piezas adecuadas y más ilustrativas, originalidad de planteamiento, etc.  Pero una colección temática debe manifestar tal conocimiento por la vía de lo más explícito, o sea, por sus textos didácticos, sustantivos, que sirven de trabazón a toda su estructura, que justifican la presencia de cada pieza filatélica de la colección, y que, en definitiva, nos van explicando cada pormenor del tema. Una colección temática tiene un fin divulgativo en relación al tema de que trata, tiene que ser enciclopédica. Sin un texto temático digno, es una excusa para exhibir piezas filatélicas que tienen relación directa o remota con el tema del título.
 En contradicción con lo expuesto, suelo encontrar colecciones temáticas en las que abundan las virtudes, excepto un buen texto temático: veo un plan original y equilibrado, veo que su titular tiene un gran criterio estético, veo que ha hecho un encomiable esfuerzo económico en la selección de piezas de interés, y un más loable esfuerzo intelectual para justificar tales piezas desde el punto de vista postal. Después llego a conocer que tales colecciones han obtenido una gran calificación por parte de los jurados. Todo es loable, salvo el texto temático, que encuentro raquítico (un renglón o dos como mucho por hoja), y por tanto, incapaz de enseñarme nada sobre la propuesta temática. Tengo que intuir la enseñanza temática, el valor divulgativo de la colección, de los títulos y subtítulos de cada hoja, y de conjeturas a partir de las imágenes que tienen las piezas filatélicas, ya que el texto temático, telegráfico y lacónico, me niega tal enseñanza. Estoy ante un documental gráfico sobre arquitectura, deportes, historia, biología, pero sin un guión que me enseñe realmente de ninguno de estos temas. Como espectador, no he aprendido sobre el tema propuesto, no he incrementado mi bagaje cultural, y por tanto, me siento defraudado culturalmente.
 ¿Cuáles son las causas de esta parquedad en los textos temáticos de muchas grandes colecciones competitivas?. Veamos qué nos dice la F.I.P. en su normativa sobre el texto temático:
- El GREV 2000 dice en su art. 3 que “el texto que acompañe a la participación (colección) deberá ser simple (…) Deberá añadir información a la proporcionada por el material”.
- El SREV sobre filatelia temática indica en su art. 4.2.1, dedicado a criterios para evaluar este tipo de colecciones, que “El Conocimiento Temático, y su correspondiente estudio personal e investigación será evaluado considerando: 1) lo adecuado, conciso y correcto del texto temático”.
- Las Directrices F.I.P. para la correcta evaluación de participaciones (colecciones) temáticas nos dicen en su artículo 3.2.2 que “El texto temático ilustra la secuencia lógica del desarrollo, conectando las piezas mostradas. Una buena conexión es correcta y concisa, sin información superflua.”
Por tanto, una colección competitiva, con aspiraciones a obtener premios, debe tener un texto temático conciso pero preciso, sin florituras, que sirva de apoyo al material expuesto, no al revés. La normativa permitiría más de una interpretación, pues, como luego veremos, también se pueden hacer otro matices de su letra. No obstante, para terminar de disipar cualquier duda sobre cómo debe ser un texto temático “competitivo”, voy a reflejar las ideas de algunos de los mejores y más prestigiosos jurados y coleccionistas de filatelia temática sobre este particular, citando textualmente algunos de sus consejos, que equivaldrían a lo que los profesionales del Derecho llaman “doctrina interpretativa”:
- “El texto debe ser breve, preciso, y sobre todo, ir en consonancia con los documentos” (Robert Deroy, Presidente de la Asociación Francesa de Asociaciones Filatélicas, jurado FIP, y Bernard Jiménez, Secretario de la misma Asociación, Jurado FIP. Temas Filatélicos, feb. 2005., pag. 29.
- “La colección temática es el desarrollo de una idea por medio de elementos postales, unidos por breves textos explicativos que son el nexo entre el material de la hoja, de las anteriores y de las siguientes, manteniendo un hilo conductor a través de toda la colección. Es todo lo contrario a un desarrollo literario ilustrado con sellos. Nos vamos al Reglamento y sus Directrices y vemos que nos dicen que “el texto debe ser lo más conciso posible. Toda información inútil (por ejemplo, los adjetivos calificativos superfluos) debe ser eliminada, pues el texto está allí para resaltar el material” (José Ramón Moreno Fernández-Figares, Jurado FIP, Secretario de la Comisión Temática de la FIP, Presidente de la Comisión Temática de FESOFI, Secretario General de la Federación Europea, S.F.N.G. Temas Filatélicos, feb. 2005., pág. 30
Por tanto, queda clara la postura de los Reglamentos y de los Jurados F.I.P. sobre los textos temáticos. Pero existe otra causa que lleva a la parquedad de estos textos: la propia dinámica competitiva, movida por los criterios de puntuación de la F.I.P. El art. 4 GREV establece los criterios para la evaluación de las colecciones competitivas:
                -Tratamiento e Importancia Filatélica, con un máximo de 30 puntos.
                - Conocimiento filatélico y relativo al tema, así como Estudio e Investigación Personal, con un máximo de 35 puntos.
                - Condición y Rareza del material expuesto, con un máximo de 30 puntos.
                - Presentación, con un máximo de 5 puntos.
En relación a las colecciones temáticas, leemos en “Temas Filatélicos”, febrero de 2.005 (págs. 45 a 47) un artículo bajo el título de “Aspectos de la evaluación de las colecciones temáticas. Seminario para jurados y jefes de grupo internacionales”, escrito por Giancarlo Morolli (Jurado FIP, Presidente de la Comisión Temática FIP 1977-2004) y por Damian Lagë (Jurado FIP, Presidente de la Comisión Temática de la FIP). En el se recomienda aplicar estos criterios a las colecciones temáticas: Plan (máximo: 15 puntos), desarrollo (máximo: 15 puntos), conocimientos temáticos (máximo: 15 puntos), conocimientos filatélicos (máximo: 15 puntos), estado (máximo: 10 puntos), rareza (máximo: 15 puntos),presentación (máximo: 5 puntos).
 Por tanto, a la hora de obtener una buena puntuación, los conocimientos temáticos, en una colección temática, no son más decisivos que los conocimientos filatélicos, y ambos son proporcionalmente menos decisivos que la tenencia de piezas valiosas y raras. Esta postura de los reglamentos F.I.P. y de los jurados que los aplican es, sin duda, consecuencia de la proliferación en gran número de las colecciones temáticas: se hace la selección de las mejores colecciones en atención a criterios distintos al propio conocimiento temático, como importancia filatélica, rareza del material o conocimientos filatélicos. Así, nos dicen Robert Deroy y Bernard Jiménez, en el artículo antes citado de “Temas Filatélicos” (págs. 27 y 28), que “A partir de entonces (de la primera exposición temática internacional, celebrada en Sarrebrück en 1952) el número de temáticos creció con tal celeridad que ello necesitó, en competición, cada vez más rigor en la calificación”. Y también nos alumbran en esta conclusión las palabras de José Ramón Moreno Fernández-Figares, en el artículo antes citado (pag. 34) “A medida que aumenta el nivel de una colección, se suele ver cómo aparecen más comentarios filatélicos”.
 Me van a perdonar mi insolencia de ignorante quienes redactaron los GREV, SREV y Directrices (me niego a decir “Guidelines”), así como los expertos en Filatelia Temática citados y todos los jurados que califican conforme a tales criterios, pero quisiera afirmar y justificar con argumentos la postura contraria: el texto temático es (debería ser, y no lo está siendo) el elemento esencial de una colección temática, y por tanto, debe de haber un alto nivel de exigencia sobre su contenido, extensión y valor divulgativo. Ahí van mis argumentos:
1º/ La colección temática, por definición, es aquella cuyas piezas reflejan, relatan y desarrollan un tema en unión con un texto temático, digamos “sustantivo”. Si el texto “sustantivo” es insuficiente, la colección no tendrá la categoría de temática, porque el texto no alcanza a servir de nexo entre las piezas expuestas en una hoja, ni entre las hojas. Perdóneseme el símil tosco, pero sería una tortilla de patatas para ocho comensales, cocinada con dos huevos. Sería una excusa para exponer las piezas filatélicas caras, cuando hay poder adquisitivo para comprarlas, y compensar con la puntuación del criterio “rareza” la falta del criterio “estudio e investigación personal”. Y sobre este vicio de convertir una colección temática en la excusa para colocar una amalgama de piezas filatélicas caras. El art. 4 de las Directrices para evaluar colecciones temáticas en su punto 2.1: “el correcto uso temático del material se refleja en lo adecuadamente que se cubren los detalles temáticos específicos.” Realmente es fácil cubrir con piezas los “detalles temáticos” reflejados en diez palabras. Cumplimos la norma muy bien, pero de mérito investigador, poquito. Seguimos con el mismo precepto, en el que leemos más adelante “el conocimiento temático asume la ausencia de errores temáticos y de pretextos para introducir material no relacionado directamente con el tema y de material límite innecesario”. Aquí están, a mi juicio, las claves de cómo debe ser un texto temático: un texto temático parco está lleno de lagunas, carece de solidez para ser un guión serio, y pasa a ser, las más veces, esa excusa para introducir el material que nos interese. Viene aquí a cuento un texto dirigido a coleccionistas juveniles, pero que muchos mayores deberíamos tener como literatura filatélica de cabecera. Me refiero al libro “Voy a Montar mi Colección”, brillantemente compuesto por la Comisión de Juventud de Fesofi. En el leemos: “(el desarrollo temático) se pone de manifiesto a través de: un correcto texto temático, que asegure la unión de todas las páginas de nuestra colección.” (pág. 37). Y también dice: “A veces poseemos una pieza bonita, espectacular, y aunque sabemos que no tiene relación evidente con nuestro tema, la incluimos en nuestra colección  ayudándonos para ello de un texto temático fabricado a propósito para la ocasión. Esto no es válido.”

2º/ Una colección temática con un texto lacónico da la misma impresión que los trabajos de instituto que se encomiendan a los alumnos abúlicos, con poco nivel de autoexigencia. Y esto no es admisible en una persona culta que exhibe un trabajo filatélico en una exposición competitiva. Un texto temático brevísimo (uno o dos renglones por hoja) indica una falta absoluta de trabajo de investigación del tema, da la impresión de que su autor no tiene interés alguno por explicar el tema, por divulgarlo, e incluso, de que no tiene interés en profundizar nada en dicho tema, sino que ha  abierto la “Wikipedia”, y con “copiar y pegar” resolvió el asunto en dos minutos. La regulación expuesta de la FIP se puede interpretar en amparo de esta parquedad, pero también podemos interpretar otra cosa: El art. 2 SREV dice: “Una participación temática desarrolla un tema de acuerdo con un plan (…) demostrando el conocimiento temático y filatélico a través de los elementos escogidos. Tal conocimiento debe dar como resultado la mejor selección y disposición posible del material y la exactitud del texto temático y filatélico pertinente.” Exactitud no significa “telegrama”, sino rigor en sus términos, y ausencia de florituras lingüísticas superfluas. El art. 3 GREV, sobre los principios para la creación de una participación (colección) nos dice: “La presentación y el texto que acompañe a la participación deberá ser simple, cuidado y bien equilibrado”. “Simple” no es breve, sino exacto, en el sentido antes visto. “Cuidado” significa riguroso en sus contenidos, informando objetivamente al observador de la colección sobre los datos sustantivos del tema. “Equilibrado” supone el darnos una información en la misma o similar medida de cada cara del prisma que es el tema propuesto. No es posible cumplir con estas directrices en un renglón por hoja. El art. 4 de las Directrices para evaluar colecciones temáticas nos dice en su punto 2.1:” conocimiento temático se refiere al nivel de conocimiento del tema puesto en evidencia por la elección de las piezas, sus correlaciones y por lo apropiado del texto que les acompaña.” ¿Es apropiado un texto brevísimo?. ¿Qué significa apropiado?. A mi juicio, apropiado no es sinónimo de breve, sino de didáctico y completo. Parafraseando a Joss Wolff en el artículo antes citado de “Temas Filatélicos”, “La esencia de la filatelia (…) conlleva un trabajo de investigación y una contribución cultural ininterrumpidos”. Vuelvo al libro “Voy a Montar mi colección”, y en él leemos: “el desarrollo temático consiste en la elaboración del tema que hemos elegido, haciéndolo siempre de acuerdo a nuestro plan e intentando conseguir una obra personal, original y creativa en la medida de lo posible (…) De un mal plan jamás podría salir un buen desarrollo, pero (…) de un plan incluso aceptable  podría resultar un desarrollo vulgar, superficial, si el filatelista no dominaba a fondo el tema”. Después de leer esto, la impresión que da un texto temático de un renglón es desoladora. El texto temático debe tener una extensión que acredite conocimientos culturales amplios, y que sirva realmente para divulgar el tema tratado, como referencia, entre cuatro y seis renglones por hoja, por supuesto no llenos de florituras y rimbombancias, sino de información objetiva y enriquecedora.
3º/ ¿Quién es el “público objetivo” de una colección temática? Con esta pregunta y bajo esta expresión propia de la ciencia del “marketing”, o de los estudios de mercado de los publicistas, quiero hacer una reflexión que los filatelistas no solemos tener en cuenta. Montamos colecciones “mirándonos el ombligo”, para ser vistas por otros filatelistas, que admirarán y valorarán nuestras piezas, pero sobre todo, para ser vistas y calificadas por Jurados. Y eso es un error. La colección temática, más que la de filatelia tradicional, mucho más que la de historia postal, debe ser la herramienta más importante para divulgar la filatelia entre quienes NO saben de filatelia. Y debe ser valorada desde ese punto de vista. No nos planteamos que una colección no temática, aún siendo más valiosa, resulta terriblemente tediosa y árida de ver para un público no iniciado en filatelia. ¿Qué mejor forma de acreditar el alcance cultural de la filatelia que el enseñar sobre un tema sustantivo por medio de una colección, con un texto culto, mínimamente amplio, que enseñe realmente? ¿Qué tipo de colección es más divulgativa para un público profano, cual va a atraer más público a la filatelia? Sin duda la temática, en la que se inicia la mayoría de nuestros juveniles. No comparto la aseveración de D. José Ramón Moreno Fernández-Figares de que “la colección temática es el desarrollo de una idea por medio de elementos postales, unidos por breves textos explicativos que son el nexo entre el material de la hoja, de las anteriores y de las siguientes (…) es todo lo contrario a un desarrollo literario ilustrado con sellos”. Así es, no es admisible una hoja llena de textos temáticos con dos sellos. No obstante, y con todos los respetos, tampoco es de recibo una línea ridícula de texto temático. Para ilustrarnos el modelo de lo que debe ser una colección temática óptima, el citado y respetado experto en filatelia temática nos ilustra con un ejemplo gráfico, reproduciendo en la revista “Temas Filatélicos”, número de febrero de 2.005, una colección francesa.. Su artículo (págs. 164 a 172) lleva el título de “Presentamos una gran colección: La Óptica, ciencia de la luz y de la visión”. Veo una de las hojas de tan gran colección reproducidas en las fotografías del artículo y traduzco: “Óptica y mecánica de precisión” (es el título); y el texto temático: “Los componentes ópticos deben estar montados sobre soportes mecánicos de alta precisión”. Punto final. Acabo de aprender muchísimo, o sea, nada, sobre “óptica y mecánica de precisión”. Eso sí, después vienen, al pie de dos grandes piezas, unos comentarios con el mismo tipo de grafía que para la línea anterior, y que no dicen nada del tema, sino que comentan tales piezas. Las demás hojas reproducidas adolecen de los mismos vicios. Después de ver el ensalzamiento que de este tipo de colecciones temáticas hace el Sr. Moreno Fernández-Figares, con toda su experiencia y conocimientos, llego a las siguientes conclusiones:
- El público objetivo de este tipo de colecciones son exclusivamente los jurados que las califican.
- A los jurados temáticos que siguen tales criterios les importa más bien poco el esfuerzo cultural sustantivo de los expositores, así como el valor divulgativo de las colecciones para un público general.
- Los expositores que pretendan optar en filatelia temática a grandes premios deberán hacer un esfuerzo económico (para la adquisición de grandes piezas, no piense mal quien me lee) inversamente proporcional al esfuerzo investigador y divulgador del tema objeto de su colección.
Quisiera traer a colación, para terminar este punto, el art. 1 GREV, esencial a mi entender, pero olvidado por genérico, que dice: “1. De acuerdo con el artículo 5 de sus Estatutos, la FIP ve en las exposiciones filatélicas una oportunidad adecuada para alcanzar sus objetivos de: (…) poner de manifiesto al público en general, y en particular a la juventud, los valores culturales y educativos de la filatelia y sus atractivos para el tiempo libre. Alumbremos e interpretemos con este artículo el resto de la regulación y directrices citados, y veremos que algo funciona mal, y que ciertas colecciones “grandes” no lo son tanto. La colección temática más puntuada no debería ser la más cara, sino la más divulgativa, amena y original desde un punto de vista intelectual.
4º/ Sobre la calidad del texto temático, queda fuera de toda duda que el texto debe enseñar, ser certero en sus datos, ameno y sin lagunas. Sin estos rasgos, la filatelia temática no cumple un fin cultural por carencia de calidad. Se trata de la obra “personal, original y creativa” que antes referíamos al hablar del libro “Voy a Montar mi Colección”. En una colección dotada de textos sustantivos lacónicos hay poco margen para la creatividad y para el reflejo de la personalidad de su autor, por mucho que nos hablen las piezas expuestas.
5º/ Sobre la proporcionalidad entre texto temático y texto filatélico, voy a citar nuevamente a los franceses Robert Deroy y Bernard Jiménez. En el artículo antes citado de “Temas Filatélicos” afirman que “a este texto temático, se añadirá, cuando ello fuera necesario, un texto filatélico que explicará al menos lo más relevante de los documentos poco comunes.” Por tanto, el texto filatélico debe ser menos presente que el temático, y se limitará a aquellas piezas de rareza más destacada, con cuya justificación acreditaremos conocimientos filatélicos y llamaremos la atención del público “no iniciado” sobre algunos datos que, de no serles explicados, nunca conocerían por sí. Así podemos introducir al público no filatelista en nuestra afición: a la divulgación cultural se une la divulgación de la parte “técnica” de la Filatelia, siempre en dosis moderadas, pues lo contrario resultaría tedioso y árido a tal público. No sé como conciliar este planteamiento, bastante razonable, con el hecho de que los baremos de puntuación de los textos temáticos y los filatélicos en una colección temática sean parejos, y con el hecho de que en muchas colecciones temáticas, las hojas tienen más textos filatélicos que temáticos. La explicación podría ser esta: el texto filatélico debe estar ahí, sin reparo en su extensión, para llamar la atención a los observadores sobre la rareza de las piezas expuestas, y obtener más puntos en los apartados de investigación filatélica y rareza. Esto entronca con la apreciación antes apuntada en una cita de José Ramón Moreno Fernández-Figares de que “a medida que aumenta el nivel de una colección, se suele ver cómo aparecen más comentarios filatélicos”. O sea, que cuantas más son las piezas valiosas de la colección, hay más necesidad de justificarlas para obtener una puntuación elevada, y esta puntuación es el mejor indicador de que estamos ante una gran colección, como la de “La Óptica, ciencia de la luz y de la visión”. Nada de esto tiene que ver con el mérito del tema desarrollado ni con su valor divulgativo.  Una colección temática debe tener, a mi juicio, un texto temático de entre cuatro y seis renglones por hoja, y la mitad de texto filatélico, uno por hoja como máximo, si la pieza a justificar lo requiere realmente. Para mostrar conocimientos filatélicos en grandes cantidades ya tenemos la literatura filatélica, las nunca suficientemente alabadas colecciones de historia postal, la filatelia tradicional (cuyas colecciones adolecen muchas veces y de modo increíble del mínimo texto filatélico), o la aerofilatelia. En una colección temática nunca debe ser indicativo de mayor nivel la abundancia y profusión de textos filatélicos, como no deben ser éstos puntuable de igual modo que los textos temáticos.

Esta es mi opinión, con arreglo a la cual montaré mis colecciones y guiaré a mis alumnos de taller, de modo que seamos un poco más cultos tanto ellos como yo.
Última actualización en Domingo, 23 de Mayo de 2010 05:48
 
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