FPO: La República Independiente de mi Oficina PDF Imprimir
Lunes, 01 de Septiembre de 2008 18:28
Que no siempre los cambios son a mejor ha quedado patente con la introducción del sistema FPO como medio de franqueo principal en las oficinas de Correos. Hemos pasado de una red de balanzas franqueadoras controladas por un sistema informático que emitían unos signos de franqueo (los sellos de valor variable) que fueron y son coleccionados por un gran número de filatelistas, a un sistema de rodillos y de validadores-fechadores de escasa calidad y de difícil control, como ya se ha comentado por parte de otros compañeros en anteriores artículos.
Como coleccionista interesado en la Historia Postal moderna, he seguido muy de cerca el proyecto de supresión de estampillas iniciado en noviembre de 2005 y que nos ha dejado un país diezmado de SVV, sellos que aún resisten, aunque en número muy reducido.
La primera impresión que se pudo extraer ya en las primeras semanas del cambio es que se tenía prisa, mucha prisa, por erradicar un signo de franqueo que desde su nacimiento ha tenido críticas y apoyos pero que, comparado con el actual mecanismo de franqueo pagado en oficina, es la mejor de las opciones para la agilización de envíos y para enriquecer nuestras colecciones filatélicas. Digo que hubo prisas porque las primeras marcas FPO eran simples cuños [Fig.1] que no hacían mención a la localidad ni incluían la fecha, lo que obligaba a añadir el matasellos de la oficina, es decir: de pesar la carta e imprimir la estampilla con la tarifa concreta se pasó a poner dos cuños, ninguno de los cuales indicaba ni peso del envío ni tarifa. Volvíamos al periodo prefilatélico.
Poco a poco se fue mejorando el material. Se modificaron rodillos, se adquirieron otros nuevos y se compraron de manera masiva los validadores-fechadores que realizan la función de Baezas del siglo XXI. Eso sí, aquellos en plástico y con una vida útil mucho menor que las históricas marcas (¿qué se puede pedir por unos 35€, precio máximo de licitación?...).
Y es que el presente artículo pretende poner de relieve la escasa calidad del sistema FPO y la inseguridad que genera al cliente no ver reflejado en la carta o paquete que remite la cantidad que abonó en ventanilla.
Los llamados validadores-fechadores (los rectangulares de uso manual de carcasa azul/gris) son usados de forma continua en las oficinas y debido a su confección, en pocos meses presenta un considerable deterioro: normalmente pasa de ser un rectángulo a una figura irregular donde el bloque fechador del medio se hunde y es difícil de identificar la población de origen [Fig. 2].
 
Otro punto importante a destacar como crítica, son las dificultades con las que se han encontrado las oficinas de Correos a la hora de franquear envíos masivos o paquetes no rígidos en donde aplicar el validador-fechador era inútil pues no se obtenía una marca medianamente nítida. Por tanto, para dar solución a estos problemas, muchas oficinas se las ingeniaron para dar una solución práctica a un medio de franqueo poco práctico. Así, se pueden encontrar “marcas” de FPO que no son las propias de los validadores-fechadores ni de los rodillos. Son marcas propias de cada oficina, cada una distinta de la anterior, hechas con la intención de agilizar el trabajo pero que crean un desconcierto al coleccionista además de escaparse de la obligación de uniformidad que debe de existir, en cuanto medio de franqueo que es, en todas las oficinas de la red postal de nuestro país.
Por ello el título del artículo, porque al crear una representación del pago de una tasa postal, cada oficina que puso en práctica estas representaciones de FPO escaneando marcas o diseñándolas con un ordenador y luego imprimiéndolas, [Fig. 3] fragmentó sin quererlo la unidad que debe existir en la regulación y distribución de los signos de franqueo. En otras ocasiones, ante la falta de material y su necesidad en la oficina, se tuvieron que hacer encargos a imprentas locales, originando así nuevas marcas FPO [Fig. 4].
 Figura 3
 Figura 4

Y todo ello hecho con la única intención por parte de las oficinas de dar un mejor servicio a sus clientes dentro de los límites que ha impuesto el sistema FPO, dentro del escaso margen que les han dejado aquellos que pensaron que los sellos de valor variable deberían de desaparecer como signo de franqueo.
Para dar solución a este precario sistema, se adquirieron matasellos de rodillo manual, cuya impronta se puede apreciar en la Fig. 5.
 
 
A modo de conclusión: Con todo, si desde las altas instancias de Correos se pretende continuar con este sistema de franqueo enterrando así al sello de valor variable (y esperemos que esto no ocurra con el sello tradicional dentro de un tiempo) debe de modificarse el planteamiento actual y sustituirse por un mecanismo uniforme, fiable y que nos permita a los coleccionistas “un mayor juego”, es decir, un medio de franqueo vistoso que de pie a un mejor estudio y catalogación. Y qué mejor medio que ese proyecto, parado o a medio parar, presentado en la última Post-Expo de Barcelona en el cual, una nueva balanza franqueadora (de la casa EPELSA) pesa el envío e imprime directamente en el sobre todos los datos necesarios: fecha, lugar, tarifa, peso, modalidad de envío… algo parecido a las nuevas franqueadoras digitales [Fig. 6].
Y es que digital es el futuro: Correos está aprovechando los nuevos avances tecnológicos y los está empleando con el nuevo sistema que sustituye al franqueo mecánico. No demos por tanto un paso hacia atrás en la manera de franquear en las oficinas. Seamos aquí también digitales.

por Mario López Antuña

 

 

 

 

 

 

 

Socio del Club Español de Coleccionistas de Estampillas, CECE

 

 

 

 

 

 

 

Última actualización en Sábado, 27 de Septiembre de 2008 20:47
 
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