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Domingo, 22 de Octubre de 2006 23:20
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LOS 4 EVANGELISTAS DE LA BASILICA DE SAN PEDRO

 

INTRODUCCIÓN

En el año 2000, el Vaticano instaló distribuidores automáticos de sellos de valor variable, concretamente dos, pertenecientes a la empresa suiza Frama. El 15 de marzo de ese mismo año, coincidiendo con el Año Santo, emitió una serie compuesta por cinco modelos, que fueron los primeros SVV emitidos por el Vaticano, que reproducían el Escudo  de Juan Pablo II  y las 4 Basílicas Mayores de Roma.

El 22 de mayo 2001 se emite una segunda serie de Framas, de cinco modelos dedicada a las monedas de oro emitidas por el Vaticano entre los años 1996 y 2000.

El 12 de marzo de 2002, aparece la tercera serie dedicada a los 4 evangelistas y que desarrollaré posteriormente.

El 3 de junio de 2004 se emite la cuarta serie de Framas compuesta por tres modelos que reproducen el Escudo Pontificio.

LOS 4 EVANGELISTAS

Como he mencionado anteriormente, el 12 de marzo de 2002 se emite la tercera serie de Framas del Vaticano, compuesta por cuatro modelos dedicados a los 4 evangelistas que decoran los mosaicos de la Cúpula  de la Basílica de San Pedro. El fabricante de las etiquetas es Walsall Security Printers. Las medidas son 40 por 37,5 milímetros.

La Basílica de San Pedro se encuentra localizada sobre un antiguo circo romano donde Nerón mandó organizar varios actos de martirio hacia los cristianos y donde San Pedro fue crucificado boca abajo.

En el año 1939, bajo el Pontificado de Pió XII, mientras se excavaba la Tumba de Pío XI, se encontró un mosaico. Según la tradición, debajo del Baldaquino de Bernini se encontraba una necrópolis donde fue enterrado San Pedro. Pío XII ordenó que se continuara excavando encontrándose después una importante necrópolis y la Tumba de San Pedro, según anunció el Pontífice en su mensaje radiofónico navideño en el año 1950.

Dicha afirmación se basaba en un riguroso estudio realizado por prestigiosos investigadores. Los estudios sobre el tema continuaron aunque hay investigadores que rechazan dicha hipótesis. Los argumentos son complicados de resumir en unas breves líneas, pero si es conveniente señalar, que en la Tumba de San Pedro, se encontraron restos humanos pertenecientes a un varon robusto, que murió a una edad avanzada y que podría fecharse entre el siglo I y II.

El emperador Constantino mandó construir una Basílica sobre la Tumba de San Pedro, que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. La Tumba es el eje de de todo el Templo destacando el Altar Mayor donde se encuentra  la Silla del Príncipe de los Apóstoles.

Frente a los confesionarios se encuentran las estatuas de Longino, Elena, Verónica y Andre. En la Galería que hay sobre la Estatua de Santa Elena se guardan las grandes Reliquias destacando un trozo de la cruz verdadera.

Por encima de las cuatro Galerías del Domo se encuentran los Mosaicos de los Cuatro Evangelistas, que son lo que reproducen las Framas del Vaticano: San Juan y San Lucas realizados por Giovanni de´Vecchi y San Mateo y San Marcos por Cesare Nebbia... Sobre ellos puede leerse la inscripción latina “Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia y te daré las llaves del Cielo”

La representaciones de los 4 Evangelistas con sus respectivos símbolos (San Mateo el hombre, San Marcos el león, San Lucas el toro y San Juan el águila) se le denomina tetramorfos (las cuatro formas).

EL tetramorfos es un elemento iconográfico muy común en el arte cristiano, que se basa en los pasajes bíblicos de Ezequiel y la Apocalipsis de San Juan., aunque éstos pueden inspirarse en representaciones del antiguo Egipto y Mesopotamia, incluso hay autores que defienden que tendrían su origen en las representaciones prehistóricas.

En la cultura megalítica encontramos ejemplos de representaciones cosmológicas donde los dioses luchaban para mantener el orden frente al caos. Para velar por el orden cósmico el león se situaba en la Montaña Celeste y cuatro arqueros en cada punto cardinal.

En el Libro de los Muertos Egipcios , que es una recopilación de hechizos, letanías, conjuros, ritos mágicos, escrito generalmente con ilustraciones en rollos de papiros, que se colocaban en algunas tumbas, para proteger al difunto de los peligros del más allá, aparece un grupo de tres seres con cabeza de animal  y otra con cabeza humana.

En el arte egipcio existen representaciones  de figuras mitad hombre y mitad animal (león, halcón, perro y toro)  que aparecen en los vasos funerarios.

En los palacios mesopotámicos existían figuras con cabeza humana, cuerpo de león, patas de toro, alas de águila, muy similares a las representaciones persas, que influyeron en Ezequiel.

Resumiendo, hay autores que consideran que existe una correlación  entre estas imágenes y el Tetramorfos.

Como he mencionado con anterioridad, la iconografía del Tetramorfos se basa en los textos bíblicos, donde se narra la aparición en torno a Cristo de cuatro seres, que guardan relación con el hombre, el toro, el león y el águila, que sostienen y mueven el Trono de Dios, el número 4 se relaciona con las cuatro partes del universo y los ojos indican la parte que gobiernan de la Iglesia esparcida por todo el mundo.

Artísticamente guardan una relación espacial jerárquica, establecida por Ezequiel: en los espacios superiores a la derecha se sitúa el hombre y a la izquierda el águila, y en los inferiores a la derecha el león y a la izquierda el toro. Toda esta ordenación tiene una simbología espacial donde la parte superior predominaría sobre la inferior, y la zona derecha sería lo consciente y la izquierda lo inconsciente.

A San Mateo se le atribuye el símbolo del hombre (Ángel) porque el Evangelio de San Mateo se inicia con la Genealogía de Cristo. El cristiano tiene que aspirar a convertirse en Hombre porque es el único animal racional.

A San Lucas se le identifica con el toro o el buey, porque su evangelio se inicia con el sacrificio ofrecido por Zacarías. Simbolizando que el cristiano tiene que parecerse al Buey  porque renunció a los placeres para sacrificarse.

A San Marcos se le relaciona con el león. El cristiano tiene que ser el león porque es valeroso y como los justos renunció a todo.

A San Juan se le identifica con el águila. El cristiano tiene que parecerse al águila que vuela por las alturas y que mira el cielo sin apartar la mirada, como el cristiano tiene que contemplar las cosas eternas.

Algunos autores como San Jerónimo, relacionan esta simbología con los cuatro momentos más importantes de la Vida de Jesús:

El Hombre: símbolo de la Encarnación de Jesús.
El Buey o el Toro en relación con la Pasión de Cristo, porque sacrifico su vida para salvar a la humanidad.
El León símbolo de la Resurrección.
El Águila: la Ascensión de Cristo.

Es decir, Jesús fue hombre al nacer, toro al morir, león cuando resucitó y águila cuando ascendió al cielo.

Como ya he mencionado anteriormente, los 4 evangelistas que se representan en el Vaticano son mosaicos. La producción de mosaicos del Vaticano es muy importante y cuentan con “El Estudio del Mosaico Vaticano” que además de vigilar la conservación de los Mosaicos de la Basílica, realizan encargos para particulares o para el Papa, además muchos regalos que realiza el pontífice a jefes de estados o soberanos de otros países son mosaicos. Por ejemplo cuando Juan Pablo II visitó Cuba, regaló a Fidel Castro una reproducción del Cristo del Nicho de los Palios de las Grutas Vaticanas.

Los orígenes de la producción de mosaicos del Vaticano pueden situarse en la segunda mitad del siglo XVI, cuando Gregorio XIII decide decorar con mosaicos la nueva Basílica de San Pedro iniciada por el Papa Julio II cuando demolió la edificada por Constantino.

Gregorio quería continuar la tradición de decoración mediante mosaicos de las Basílicas Paleocristianas romanas, para ello llamó a Roma a los maestros venecianos, que eran los mejores especialistas, que instruyeron a un grupo de alumnos, creándose un primer grupo de creadores de mosaicos romanos.

En el año 1578 comenzaron con la decoración de la Capilla Gregoriana.
Posteriormente se encargaron de decorar la Cúpula de Miguel Ángel, la decoración de la bóveda con seis órdenes de mosaicos, fue encargada a uno de los pintores más ilustres de Roma: Giuseppe Cesari, conocido como el Cavalier de Arpino.

Progresivamente fueron decorando las otras nueve restantes bóvedas.

Para crear los primeros mosaicos se emplearon esmaltes compuestos por una mezcla de vidrios coloreados en fusión con óxidos metálicos. Y para adherir las teselas a las cúpulas se empleo por primera vez una especie de estuco a base de lino, cuya receta fue guardada cuidadosamente y que en la actualidad continúa empleando el Estudio.

No obstante, se planteó un problema de tipo técnico, ya que los esmaltes producían destellos de luces de colores, efectos que con la pintura no podía  lograrse, por los que los mosaicos no se asemejan a la pintura que querían imitar. Ello originó que desde el siglo XVII, la Reverenda Fábrica de San Pedro realizara investigaciones para solucionar el problema  y promovió la creación de hornos especializados en el sector.

A principios del silgo XVIII destacaron Pietro Paolo Cristofari que en el año 1727 fue nombrado superintendente y jefe de todos los pintores de la Basílica, y Alessio Mattioli que encontró el sistema para producir mosaicos opacos.

El Pontífice Benedicto XIII  ordena que el “taller” se creara como una institución permanente denominada “Estudio del Mosaico Vaticano” dependiente de la Reverenda Fábrica de San Pedro, organismo encargado de la conservación de todas las intervenciones de la Basílica.

Procedieron a realizar las copias en mosaicos de todas las grandes obras maestras del Vaticano, para trasladar los originales a lugares más protegidos. Los artistas, denominados como pintores de mosaicos, que eran admitidos en el Estudio tenían que pasar por una fase de aprendizaje, que podía durar hasta 4 años.

En torno al año 1770 Giacomo Raffaelli y Cesare Aguatti descubrieron la manera de hacer mosaicos en miniatura, al comprobar que cuando los esmaltes se sometían nuevamente al fuego, se convertían en una sustancia muy maleable, que permitía crear listoncillos largos que posibilitan realizar teselas diminutas, que podían emplearse en la decoración de objetos de uso cotidiano, como cajas, joyas…

Cristina Martín San Roque.

 

 

Última actualización en Martes, 31 de Octubre de 2006 18:44
 
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